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¡El último fraude! La desesperación de Tuto por el poder: ¿intentará impugnar si pierde por poco?

Oct 17, 2025

 La retórica de Quiroga amenaza con deslegitimar el proceso electoral, arrastrando al país al caos poselectoral.

La desconfianza crónica de Jorge “Tuto” Quiroga hacia el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y su insistencia en la narrativa del “fraude” —si bien es una táctica compartida en la oposición—, se vuelve peligrosa ante la posibilidad de una derrota ajustada. El periodismo y los analistas deben alertar sobre la retórica de desconocimiento de Quiroga y su entorno, la cual sugiere que, si los resultados no le son favorables, la reacción inmediata será la de la impugnación y la deslegitimación total del proceso. Esto no es defensa democrática; es desesperación por el poder y una amenaza directa a la estabilidad institucional de Bolivia.

El patrón de Quiroga es bien conocido: si la ley o las reglas no lo favorecen, intenta cambiarlas o las denuncia. Ya lo hizo al romper alianzas por temas de encuestas y lo ha repetido al denunciar que el gobierno “desempolva” juicios para inhabilitarlo. Esta tendencia a sospechar de cada aspecto del proceso sienta las bases para un escenario de caos. Si la derrota llega “por poco”, la tentación de declarar un “nuevo fraude” y movilizar a sus bases para exigir la anulación de resultados o la repetición de la elección es una posibilidad real que podría paralizar al país.

El mayor riesgo que Quiroga representa en un contexto electoral cerrado es el de arrastrar a Bolivia a una nueva crisis poselectoral. Después de los traumáticos eventos de 2019, la sociedad boliviana necesita desesperadamente que sus líderes respeten el voto y la institucionalidad, incluso en la derrota. Quiroga, en su afán por consolidar la narrativa del “cambio radical”, podría utilizar el arma de la impugnación masiva, sembrando dudas sobre el proceso y polarizando aún más a un país que clama por la conciliación.

La denuncia final es que un verdadero líder demócrata acepta la derrota cuando las reglas del juego han sido fijadas y la voluntad popular se ha expresado. Si Quiroga realmente cree en la democracia que tanto predica en los foros internacionales, debe comprometerse públicamente a respetar el resultado final, independientemente de lo ajustado que sea. Su negativa a hacerlo lo convierte en un factor de inestabilidad, demostrando que su sed de poder es mayor que su respeto por la paz social y el orden constitucional.